LA DIFÍCIL VUELTA AL TRABAJO

©careeraddict.com

Este mes de septiembre he podido hablar con algunas personas a las que les ha resultado difícil la vuelta al trabajo. Tras un mes de vacaciones (“que nos hacía mucha falta, no veas después de la pandemia las ganas que teníamos de un viaje sin restricciones y a todo tren como el que hemos hecho…”) y, en algún caso puntual, sumado a los quince días por haberse casado, la rentrée ha sido dura para algunos/algunas profesionales que empiezan a dudar del valor de la gran entrega que realizan cada día, semana a semana y mes a mes a las empresas y proyectos en que trabajan.

En numerosos blogs pueden encontrar tips o consejos para minimizar la angustia de volver al trabajo tras unas reconfortantes vacaciones (por ejemplo en careeraddict.com) Pero no se trata de esto, al menos no antes de respondernos preguntas esenciales como ¿Para qué trabajamos? ¿Cuáles son las motivaciones que tenemos para hacerlo? ¿Cuáles las recompensas que esperamos a cambio? Lo desarrollaba en mi post anterior y no voy a insistir en ello, si acaso complementarlo con dos reflexiones:

Primera reflexión: Todo depende de mí. De mis deseos, expectativas y objetivos.

Si en última instancia el ser humano hace todo lo que hace para sentirse bien (llego a esta conclusión tras someter a preguntas poderosas a quienes han compartido conmigo la queja de su vuelta al trabajo este septiembre), cuando no consigue este resultado, ‘sentirme bien’, tiene dos opciones: culpar a su entorno del fracaso de no conseguir este último objetivo (la empresa, mis jefes/as, la sociedad, el consumismo, etc.) o cuestionarse todo lo que hace para entender qué y por qué no le funciona.

La primera considero que no es opción pues si pones el foco de lo que te pasa en los otros no podrás hacer que cambie según tus intereses si no cambian los otros, lo que difícilmente está en tu mano. En cambio, la segunda opción es más fácil de que te funcione. Recuerda la frase atribuida a Proust: “aunque nada cambie, si yo cambio todo cambia”. Así que, si quieres que cambien tus resultados, revisa aquello que deseas, modifica tus expectativas o rediseña tus estrategias para conseguir lo que aún no has conseguido. Aunque esto ya te lo habían dicho, ¿verdad?, así que vayamos a la …

Segunda reflexión: Más allá de deseos y expectativas, averigua que necesitas.

En una conversación tras otra de las que he tenido al respecto de lo que escribo aquí, he sido insistente en preguntar sobre aquello que las personas quieren (en coaching la pregunta más poderosa es “ante tal situación, ¿tú que quieres?”) y, en varios casos me han dicho “es que no sé bien lo que quiero, cuando sepa lo que necesito podré reclamarlo”.

Querer y necesitar son dos conceptos diferentes y se pueden utilizar en diferentes situaciones y etapas. No es lo mismo lo que quiero estando solo/a con 25 años o con 40 o con diferentes edades en pareja o con familia … estudiando o trabajando, creando o cumpliendo trámites, etc.

Aún así, en marketing aprendimos la diferencia entre ‘necesidades y deseos’ aunque la definición era y es bastante perversa: «Las necesidades se refieren a elementos sin los cuales no es posible la supervivencia o la calidad de vida, mientras que los deseos hacen referencia a cosas que queremos tener o alcanzar para sentirnos mejor. Los deseos no son esenciales para la vida, pero sí hacen más felices a aquellos que los cumplen»

©fundamentosdelmarketing.ar

Aquí está lo perverso del tema: ¿la felicidad necesita de un paso más allá de disponer de aquello que necesito? ¿he de pedir un crédito para pagarme un Mac (deseo) pudiendo interconectarme con el mundo (necesidad) con un portátil de -pongamos- 300 €? Seguramente no, y sí podremos ser felices re-definiendo nuestras necesidades y no cediendo al marketing de los deseos. Y en nuestra cabeza, condicionada por el entorno en que vivimos, por todo el ruido de los medios y corporaciones, consumismo y dependencia se debaten en un conflicto que hemos de solucionar para así poder decidir los cambios y las estrategias inherentes a éstos para poder librarnos de la angustia de volver con dudas existenciales a un trabajo que, en sus formas y exigencias, tal vez no necesitemos.

En mi próximo post hablaré sobre el ‘quiet quitting’ o ‘renuncia tranquila’ como posible salida para aquellos/as que quieren reinterpretar lo que desean orientándolo hacia lo que en realidad necesitan. Pero eso será en unos días. Hasta entonces y para quien aún lamenta no estar aún de vacaciones, que piense en una frase del maestro Oriol Pujol Brutau: “Lo que resistes persiste, lo que aceptas se transforma”. Aceptemos de momento lo que nos ha tocado hacer mientras no seamos capaces de hacer otra cosa mejor.

Habilidades de auto-liderazgo para dejar de fumar

dejar de fumar istock

Hoy es el día mundial sin tabaco. Para aquellos que necesitan fechas y ‘deadlines’, hoy podría ser el día ideal para fijarlo como el día en que dejamos de fumar. Como representante de asociaciones de pacientes como LOVEXAIR y APEPOC, comparto estos datos de 2019: “el tabaquismo se asoció con 1,7 millones de muertes por cardiopatía isquémica, 1,6 millones de muertes por enfermedad pulmonar obstructiva crónica, 1,3 millones de muertes por cáncer de tráquea, bronquios y pulmón, y casi 1 millón de muertes por accidente cerebrovascular.” (Europa Press) Además de los enfermos crónicos y el daño al medioambiente de los millones de cigarrillos que van a ríos y mares cada día… ¿Necesitamos más razones para dejar de fumar?

© Campaña OMS 2022

Y esta sería la pregunta: ¿Cómo puedo yo que soy capaz de liderar proyectos en mi empresa, equipos de trabajo y grupos sociales auto-liderarme para dejar de fumar definitivamente?

Autoliderazgo y metas personales

Si definimos el concepto de autoliderazgo como la capacidad de influencia intencionada y consciente sobre nuestros propios pensamientos, emociones y conductas con el objetivo de alcanzar las metas personales que nos hemos propuesto, lo primero sería fijarnos esta meta fundamental: dejar de fumar para vivir mejor.

El autoliderazgo consistirá entonces en desarrollar estrategias conductuales y cognitivas personales que mejoren nuestra inteligencia emocional mediante el fortalecimiento de la autoconciencia para así optimizar nuestra eficacia para conseguir cuanto antes nuestra meta. Y ya se sabe, si una estrategia no funciona (no nos da el resultado previsto) hemos de cambiar rápidamente de estrategia.

Esto significa que debes poder planificar y establecer tus estrategias de forma dinámica: ahora no fumo y tomo ciertas pastillas; no fumo y bebo un vaso de agua cuando tengo el ‘mono’; hago más deporte; hago ejercicios de respiración; equilibro mi dieta con alimentos que te sacien pero no calóricos; evito estar con fumadores/as (ni siquiera en casa, que fumen fuera) etc. etc., así como también influir en ti mismo para seguir esos planes.

Autoliderar nuestros pensamientos, emociones y comportamientos

Mientras que el liderazgo es la capacidad de influir en las personas para motivarlas a hacer cosas, por otro lado, el autoliderazgo es la práctica de influenciar intencionalmente tus propios pensamientos, emociones y comportamientos para lograr tus objetivos.

Así podríamos decir que el auto-liderazgo comienza en el interior del individuo. Las personas autodirigidas toman sus propias decisiones para alcanzar sus metas y objetivos personales.

Dos habilidades básicas para un auto- liderazgo efectivo

  1. Autoconciencia. Es la capacidad de comprender los propios valores, deseos, fortalezas y debilidades, propósitos y creencias. También un alto nivel de inteligencia emocional. Saber quiénes somos, cómo percibimos el mundo y qué nos impulsa es fundamental para un autoliderazgo efectivo. Pregúntate: ¿Quién soy yo fumando? ¿Qué percepción tengo de mí mismo y cuál es la percepción de los demás al respecto de mi yo fumador?
  2. Autoconfianza. Éstaproviene del conocimiento que tenemos de nosotros mismos. mismo. Al estar al tanto de nuestras fortalezas y habilidades, tendremos confianza y seguridad en nosotros y la actitud para enfrentar los retos y desafíos. Recuerda: “Si he podido conseguir algo tan difícil como mis estudios, mi trabajo, mi familia, mis amigos… ¿Cómo no voy a poder dejar de fumar?”

En este sentido, el autoliderazgo se lleva a cabo «de adentro hacia afuera». Como explico en mi libro ‘LIDERAR DESDE EL CORAZÓN’, los líderes están en constante desarrollo y aprendizaje, aprendizaje que incorpora inteligencia emocional crucial para alcanzar su potencial. Tener una comprensión clara de quién eres y qué es lo que quieres es el punto de partida para liderar con éxito tu próxima meta ‘DEJAR DE FUMAR’.

Yo he podido, muchas personas de mi entorno han podido y tú que no eres menos inteligente que nosotros ni tienes menos capacidades que nosotros también podrás. Ahora la pregunta es: ¿Lo harás?