VENDER NARANJAS DESDE EL CORAZÓN

Mi nombre es Julio Ibáñez, esta tarde he comprado el libro,  he podido echarle un vistazo y creo que me va ser de gran ayuda. Siguiendo la petición del libro a sus lectores, escribio este comentario en el blog. Tenemos una microempresa familiar, mi padre es agricultor, explotamos un puesto mayorista de frutas y verduras en mercavalencia, tenemos abierta una frutería física y dos fruterías virtuales desde octubre de 2009, tufruteria.es y http://naranjasconcorazon.com/ es a esta última a la que me voy a referir. Cuando empezamos a diseñarla, queríamos que quedara de manifiesto claramente nuestra manera de ser y cual iba a ser nuestra manera de trabajar: cercanía, confianza, garantía, seguridad, etc…  resumo lo que un cliente puede encontrar: 

– en ella ofrecemos las naranjas  recién cogidas que cultiva mi padre y el cliente las recibe al día siguiente.
– por cada pedido hacemos un donativo a la AECC, lucha contra el cáncer.
– el cliente paga después de recibir las naranjas si queda satisfecho ( hasta hoy no hay ningún cobro pendiente ).
– cada envío va acompañado de una carta personalizada a cada cliente ( muchas veces manuscrita ) en la que comento cómo va la cosecha, si ha llovido, si hace frío, si esta semana las naranjas son más pequeñas, las ofertas, etc… o comentarios de tipo personal que van surgiendo gracias a la relación que se va forjando entre los clientes y nosotros.
– al final de la carta siempre va una frase en la que les recuerdo que cualquier sugerencia, queja u observación sobre nuestro trabajo la recibimos como un regalo. creo que es la mejor y más directa manera de mejorar la relación con nuestros clientes, ganar su confianza y mejorar el servicio.
– las cartas van firmadas por mí o por mi padre y con referencias a toda nuestra familia, porque realmente estamos todos implicados en ofrecer lo mejor.Para terminar, mi experiencia en el comercio físico me ha enseñado que, dando por supuesto la calidad del producto y un precio competitivo, el comprador termina siendo cliente gracias a una relación personal y  emocional, no con el vendedor de fruta, sino con el señor que le hace la vida
más fácil y le da seguridad, confianza, garantía y comodidad.
Un saludo, Julio Ibáñez.

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