PENSAMIENTO ILUSORIO, LA FALACIA QUE HA HECHO PRESIDENTE A TRUMP

donald¿Porqué ha ganado Donald Trump las elecciones presidenciales? Pues por lo mismo que hubo una Segunda Guerra Mundial, por aferrarnos al ‘pensamiento ilusorio’ o ‘wishful thinking’, lo que hace que después nos sorprenda lo que pasa, ya que no hemos sido capaces de desarrollar estrategias para que ‘eso’ no pasara.

El pensamiento ilusorio (en inglés wishful thinking) es el proceso de pensamiento, deducción, conclusión y toma de decisiones basadas en lo que sería más placentero de imaginar en vez de comprobarlas, fundamentarlas en la evidencia o racionalidad. Así, el pensamiento ilusorio se apoya directamente en las emociones.

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En el caso que comento, Hillary Clinton ha basado su campaña en ‘demonizar’ al demonio (Trump) insistiendo ante sus seguidores en preconizar sus argumentos ‘emocionales’ tipo: “Es imposible que alguien como Trump pueda ser presidente de EEUU, su perfil, comportamiento, desprecio por los valores, etc. hará que él mismo ‘pierda’ las elecciones, sería el caos si las ganase” Y claro, todos pensaban/pensábamos, “sí, claro, es imposible, no puede pasar, no pasará nunca, sería un caos que nadie quiere” (sin pensar que sí que alguien quería: Trump y la mitad del electorado y no haber enfocado su mensaje hacia esas personas descontentas).

ap3809300118Y es lo mismo que le pasó al mundo cuando el Primer ministro británico Neville Chamberlain informó al público de que los Acuerdos de Múnich de 1938 “garantizaban la paz” (¿Cómo iba a haber una segunda guerra mundial, con la de muertos, horror y miseria que ello representaría?.)

El pensamiento ilusorio (también relacionado con el voluntarismo) es la formación de ideas o la toma de decisiones basándose en lo que resulta deseable o agradable de imaginar, en lugar de basarse en las evidencias o la racionalidad. Se trata por tanto de un tipo positivo de falacia; una falacia lógica de un argumento que se asume que al desear que algo sea verdadero o falso esto será respectivamente verdadero o falso. Esta falacia lógica se expresa de la forma “Si yo deseo que P sea verdadero o falso, entonces P lo será (lo que yo desee, que no haya una WW2 o que Trump no gane, por ejemplo)”.

Esta falacia consiste en considerar exclusivamente las posibili­dades favorables de un suceso, menospreciando el resto de las al­ternativas. De este modo, planificamos nuestro futuro basán­donos en estimaciones erróneas, demasiado sesgadas hacia cómo nos gustaría que fuera y no cómo pensamos que será si nos basáramos en un análisis más frío y riguroso de las cir­cunstancias (la situación desfavorable para un electorado con pocos recursos -y pocas luces- ‘adocenado’ por un populismo como en otros países (Le Pen en Francia, el Brexit en Gran Bretaña, el gobierno popular de Polonia, etc.) y otras épocas (1938 sin ir más lejos).

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¿Y nosotros? Pues ya que este sesgo del pensamiento puede estar presente en mu­chas etapas de la toma de decisiones ante conductas de riesgo, nos pue­de motivar hacia el acto inseguro ya que, al fin y al cabo, las cosas irán bien puesto que pue­den ir bien. Y esto nos pasa a todos en muchas parcelas de la vida: ante el encargo de un proyecto de cualquier tipo, tendemos a sub­estimar los plazos de finalización o el nivel de dificultad. “Ten­go tiempo de sobra, la entrega es dentro de seis meses”, o “¡Esto lo hago yo en dos tardes!”. Pero al final, la realidad siem­pre se venga de quienes no cuentan con ella.